Aquel sentimiento amargo, pero que a la vez me calma la sed, volvió a mí. Como un hijo desagradecido y vencido vuelve al pecho de su madre, como la oscuridad a la luz, como el fin al comienzo, como el todo y un nada.
No quiero vivir esta falsa esperanza, pues, ya sin haber comenzado esta cursi y patética fantasía, se el doloroso y apresurado final.
Aunque!
A lo mejor soy un hombre para vivir en la mentira o peor aun en la soledad. Pues soy un hombre de sociedad y como tal, tengo que aceptar que nací para algo predeterminado.
Pues la historia lo quiso así, y para ella ya, nacimos con un destino ya escrito, y aquel destino es sufrir en la soledad.
Nacimos con un destino?
Él fue quien al azar o con un poco de hipocresía nos destino a esta mísera sociedad, A esta falsa forma de vivir, al estúpido concepto de Karma…
No sé qué pensar?
Quiero seguir el rumbo de esta vida desolada y frágil, pero igual no quiero, ni acepto, el destino que me toco vivir. Quizá me revele contar la sociedad y forje mi destino, pues el destino no lo forja a uno.
Autor: DEISY NAYIVI HERNANDEZ
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