
Una niña no muy alta pero que poseía un carisma y una mirada que seducía Y aun mas un ego que destruía.
Ella se encontraba en una esquina y la tarde caía, mientras se cubría, en el cielo llovía.
Que espera la niña?
Ya era de noche y las lágrimas le caían…. Mientas se paraba, los ojos le resplandecía y su mirada solo lo veía.
Ese caminar un poco extraño y aun mas su forma de vestir; su pelo revolcada y su singular reír.
Ella solo lo quería abrazar y besar… Pues su amor eterno era sin dudar. Pero el ya la había olvidado, amado y despreciado y con solo decirle “No soy hombre para una sola mujer” se marcho sin decir adiós.
La niña con el alma destrozada y el corazón roto se devolvió, y como si ese día no hubiera pasado nada se acostó y dijo…. “Buenas noches mi Amor”.
Autor: DEISY NAYIVI HERNÁNDEZ
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